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Sacmi compra Defranceschi y lanza la idea de la «bodega llave en mano»

La bodega «llave en mano» con marca Sacmi será realidad dentro de poco. Este es el escenario inmediatamente después de la compra, por parte de la cooperativa de Ímola, líder mundial en instalaciones industriales, de la histórica marca Defranceschi S.p.A., especializada en diseñar y comercializar máquinas y equipos para la enología con sede social en Laives (Bolzano) y planta productiva en Mordano (Bolonia), a tan solo 5 km de la casa madre, Sacmi Imola.

Defranceschi era otro trozo de historia de la industria italiana que podía desaparecer por culpa de la crisis económica, ya que, enero, había presentado concurso de acreedores en el tribunal. Sin embargo, la empresa ha reanudado su actividad en un tiempo récord gracias al interés del Grupo Sacmi, que actualmente ya cuenta con importantes actividades en el sector enológico (etiquetadoras, líneas de llenado, soluciones para finales de línea, etc.). «Desde hace varios años ? explica Vezio Bernardi, General Manager Sacmi Beverage y "director" de toda la operación ? hemos desarrollado y consolidado instalaciones completas de embotellado para las líneas soft drink, lo que tradicionalmente se define como el mundo del PET. La alta competitividad y la madurez de este mercado nos han permitido desarrollar un know how técnico y logístico de primer nivel que, hoy, es relativamente fácil de trasladar a otros sectores».

Como el vinícola, que es uno de los sectores con mayor potencial de desarrollo y crecimiento en los principales mercados del mundo, desde China hasta EE. UU, pasando por Sudáfrica y la vieja Europa. Con un consumo en constante crecimiento que llegará a aproximadamente 250 millones de hectolitros en 2019 ? y un valor de producción superior, ya hoy, a 200 mil millones de euros ? el sector está controlado, en más del 80%, por tan solo 10 países productores, con Francia, Italia y España a la cabeza de la clasificación y un papel cada vez más importante de Estados Unidos, tanto como mercado de producción como, sobre todo, de consumo. Un mercado con enormes potencialidades en el que es difícil penetrar a menos que se disponga de know how y, sobre todo, de marcas afirmadas, con una buena reconocibilidad en el mercado. Por esto, tras desarrollar y comercializar soluciones tecnológicas individuales en toda la nueva gama de etiquetadoras KUBE, obteniendo resultados superiores a lo esperado, Sacmi ha decidido aprovechar la oportunidad de quedarse con Defranceschi. «En primer lugar ? precisa Vezio Bernardi ? la operación se ha presentado, desde un punto financiero, extremadamente lineal. Solo la compra del inmueble de Mordano (la subasta se cerró en poco menos de 2,7 millones de euros, N.d.R.), con el terreno edificable adyacente, compensa de sobra el valor de la compra; sin contar las instalaciones, en óptimo estado y ya completamente a disposición de Sacmi». Pero el sentido de la operación es mucho más ambicioso: «Por un lado, sistematizar las competencias y las soluciones desarrolladas ya por Sacmi para el sector (del BAG-IN-BOX a las etiquetadoras, del llenado al etiquetado) y, por el otro, completar la gama de oferta con soluciones globales para el trabajo en el sector enológico, desde las prensas para uva hasta los desraspadores, pasando por los depósitos y los equipos de control de calidad de la materia prima y del producto acabado».

Así, los prototipos de vanguardia ? como el NIR y todos los sistemas de sensores avanzados ? desarrollados por Sacmi en los últimos años tendrán nuevas aplicaciones en un futuro donde es posible que cada grano de uva se someta a análisis organolépticos automatizados. Igualmente, los avanzados sistemas de final de línea (realización y aplicación de etiquetas, encartonadoras, paletizadores) se pueden convertir en un pilar indispensable de la nueva bodega llave en mano con marca Sacmi-Defranceschi, además de representar un valor añadido imprescindible en un moderno escenario donde el mercado se basará en la producción y venta en real time.

¿La ambición? Crear una auténtica División Wine&Spirits con la que Sacmi ? continúa el General Manager Sacmi Beverage ? operará en el sector «pescando» de las mejores tecnologías y competencias desarrolladas tanto por empresas del Grupo (Divisiones Beverage-Packaging en primer lugar, pero también Automation) como en la misma Defranceschi. «La situación que se ha creado tras la quiebra de Defranceschi ? explica Vezio Bernardi ? nos permite elegir las competencias y profesionalidades de la empresa que pueden aportar más valor añadido al proyecto. Por otro lado, ya en el pasado personal de Defranceschi había entrado a formar parte de la plantilla de Sacmi y, ahora, lo podremos emplear para lograr este nuevo objetivo estratégico».

Porque el mundo del vino es, por decir poco, muy especial: cada vez más la bodega está pasando de ser un lugar de producción a ser un objeto de diseño, un status symbol (para el productor) y una meta turística (para el cliente potencial). «Esto ? destaca Vezio Bernardi ? plantea una serie de retos que implicarán, también, al diseño de las máquinas y de los depósitos. La bodega deberá ser un lugar ?hermoso' del cual el cliente salga habiendo vivido una experiencia sensorial compleja, proporcionada por la excelencia del producto y, a menudo y sobre todo, por el layout mismo del lugar de producción». Así, pues, no es casualidad que, para poner en práctica este proyecto, Sacmi haya firmado una colaboración con un prestigioso laboratorio internacional de enología con sede en Piamonte. Una colaboración con una doble finalidad: por un lado, permitir a Sacmi identificar y afrontar las core competence necesarias (tanto a nivel tecnológico como de producto y proceso) para aventurarse en este mundo; por el otro, lanzar el reto de la innovación tecnológica también en este sector.

«Uno de los filones en los que estamos trabajando, realizando ya los nuevos prototipos, es el de las barricas de cerámica, que posiblemente sustituirán a las tradicionales barricas de madera y las de acero». Porque el objetivo de la «nueva» Defranceschi ? una de las pocas empresas del mundo certificada por los productores franceses de champán? también debe ser ofrecer soluciones innovadoras para la elaboración del vino, capaces de dar ventajas no solo estéticas sino también prácticas (la conocida microporosidad de la madera, que preserva el vino de la oxidación y contribuye a su maduración, implica, a menudo, contraindicaciones, como el paso de sustancias indeseadas en el vino). «Y es solo uno ? concluye Vezio Bernardi ? de los escenarios aún por explorar, con la humildad y la determinación que caracteriza la forma de trabajar del Grupo Sacmi y que, durante 95 años de historia, nos ha permitido liderar los diferentes negocios de actividad».

Sin olvidar ? entre otros muchos aspectos ? la valorización, gracias a esta operación, de una de las actividades económicas históricas del territorio de Ímola. «Que haya sido Sacmi, y no una empresa extranjera, quien se haya apropiado de un trozo de historia enológica nacional ? dice el director general del Grupo, Pietro Cassani ? creo que es doblemente importante. Para Defranceschi, que vuelve a ser parte integrante de una economía local, fuertemente basada en el cultivo y la elaboración de los productos de la vid, y para Sacmi, que de esta forma no solo apuesta por el futuro de un negocio, sino también por las potencialidades del territorio donde nació y que seguirá siendo la base para su desarrollo y crecimiento en los años que vendrán».

 

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This project has received funding from the European Union’s Horizon 2020 research and innovation program under grant agreement N° 690103